Aun
suponiendo que necesitaba continuar con lo que ahora sabia, ese soy yo...
Los recuerdos
aparecen marcados y grabados en la memoria como analogías de las cicatrices en
la piel grabadas a dolor, el dolor agobiante de los huesos rotos y el sudor
frio que recorre la espalda, el aroma herrumbroso a sangre y la soledad de
la mente, vacía como si le hubieran
arrancado los recuerdos, uno a uno hasta dejar un ser aletargado, que solo
piensa en el porqué de su estado, que solo piensa en lo que ha olvidado, hasta
olvidarlo nuevamente convirtiéndose en un círculo vicioso del que nunca
saldría, de no ser por un momento único en todo su universo; un instante, una
milésima de segundo, en el que el corazón se contrae junto con su alma, laten
fuerte sincrónicamente, llega un recuerdo, recuerda los lazos de sangre que te
unen a esa persona y mas aun los lazos de amor incondicional, recuerdos de su
infancia, de su mano tocando la tuya por primera vez, o el primer dia que la
viste envuelta en sus ropas de algodón que acarician su piel tersa, intentando
abrir los ojos al ruido a su alrededor, descansa como si el mundo fuera suyo y
de hecho lo es mas que de ningún otro ser en este lugar, descansa ingenua de todo,
de lo que pasa a su alrededor, de mama que te dice: mirala es tu hermana, la
vas a querer mucho y la cuidaras; mi cabeza se confunde cuando con solo 7 años
tengo ya tanta responsabilidad de cuidar a ese ser tan indefenso que parece
quebrarse en cada movimiento, en la que el tiempo parece enternecerse y la deja
libre de sus parámetros mezquinos que envejecen nuestros cuerpos y demás
avatares.
Ahora
tenia una hermana, cada dia la veía crecer mas, era mi pequeña hermana aquella
que mi madre me hizo notar sus movimientos en su vientre antes de nacer, la que
llevaria en mis brazos luego cuando mamá me lo permitía, se veía pequeña e
indefensa, asi nos vemos todos cuando nacemos, antes de crecer y borrar la
pureza de nuestros corazones convirtiéndonos en simples marionetas llenas de
sociedad.
Y
aprendiendo a amar, amor de familia, ese sentimiento que a veces nos hace bajar
nuestras líneas de defensa y nos mantiene inmersos en mundos de extraños
colores, donde tarde o temprano caemos en la cuenta de que somos mortales.
Y
cuando aprendió a caminar, su manera extraña de hacerlo, cogiéndose del viento
como si se tratara de un ente invisible, uno que la ayudaba mientras se
distraía con innumerables ensueños, la llevaba de a pocos y en un momento
después la olvidaba, dejándola sola para que aprendiera que aunque todos
caemos, necesitamos volver a levantarnos.
Y
un dia aprendi el valor de lo que llamamos familia, quize pensarlo quize
razonar pero hoy se que mi decisión fue la correcta.
Cumpliría
4 años en un mes, ahora corria por toda la casa, jugaba con ella al llegar del
colegio y permiti que hiciera de mi su hermano mayor, el que la cuidaba
siempre, el que la protegía cuando algo la atemorizaba… ella seria mi hermana
menor siempre.
Y
un dia de febrero cualquiera, cuando bajamos la guardia y olvidamos lo pequeños
y frágiles que somos, un dia cualquiera sali con ella, la llevaba al parque
frente a mi casa a jugar
Nunca
vi el auto acercarse solo recuerdo verla bajando de la acera, soltarse de mi
brazo e ir por un vendedor de dulces en la acera de al frente, entonces pude ver el auto; por un instante mi mente
pensó en lo que pasaría y la tristeza de lo imaginado me hizo reaccionar, el
tiempo dejo de tener sentido, como si las leyes físicas se abstuvieron para dejarme paso; fue instantáneo, solo
salte en busca de mi hermana hasta alcanzarla, la abrace como cuando era
pequeña y me fue permitido llevarla en brazos por un instante, con el mismo
sentimiento como cuando la vi en brazos de mamá por primera vez mientras me
decía: es tu hermana, mira te esta sonriendo…
La
abrace fuerte con todo el impulso que me había dado, sentí un golpe, otro; un
sonido sordo saliendo en un instante y
luego cai, mientras cubria su cabeza entre mis manos y la mia propia, sentí el
ruido del motor aun avanzando producto de la inercia, fuerte como un trueno en
mi cabeza, la misma que decia: es lo correcto; mientras el tiempo se hacia
dueño de otro mundo, llevándose mi pierna izquierda aplastada por el monstruo
de cuatro neumáticos ahora detenido frente mio.
Solo
recuerdo verla llorar entre mis brazos
mientras decía: “hermanito, hermanito”; yo acariciaba su cabeza y la
apretaba fuerte contra mi: “no ha pasado nada, tranquila, ya todo esta bien, no
ha pasado nada – balbuceaba pues mi voz no era la misma”; mi cuerpo no
respondia, simplemente buscaba apoyo para mi preciosa carga, no quería que ella
viera lo que yo ya había visto, no quería que viera mi rodilla izquierda
desarticulada y mi pierna fuera de sitio, como un espejismo producto de la refracción
de la sangre que emanaba, no sentía el dolor de los huesos rotos, pues mas
grande fue el dolor de pensar en lo que pudo haber pasado, el dolor de
despertar y no verla aun dormida, el dolor de no volver a sentir sus pasos
corriendo en mi cuarto mientras jugaba con sus muñecas de trapo, solo quería
protegerla eso era todo lo que mi cabeza pensaba, el frio asfalto debajo, la
gente alrededor y sus gritos no me importaban, aun mas no los recuerdo muy
bien… mi conciencia poco a poco se desvaneció, el mundo nunca se daria cuenta y
en mi mente los fantasmas aparecieron por primera vez…
Solo
llegue a pensar: … “lo logré”
No hay comentarios:
Publicar un comentario