-
Quiero salir a una disco un día
Micaela detestaba
las fiestas y tenia sus motivos, así que grande fue mi sorpresa cuando escuche
aquellas palabras de su boca, mi respuesta era obvia:
-
¿Queeeee?... ¿estas enferma o algo
así?
-
Quiero hacer un intento pues, solo
hay un problema, que mi mama no me deja ir sola, tendrías que acompañarme.
-
Vaya dilema en que me pones, así
que entonces tengo que ir a tu casa a recogerte; espera déjame representar eso
en mi mente: la típica escena del muchacho que va a recoger a su “enamoradita”
para salir y sentarse a esperarla que termine de cambiarse mientras el chico es
sometido a un interrogatorio por los padres de ella, ¿verdad?
-
Si, mas o menos, pero anda sacando
eso de “enamoradita” porque sonó muy huachafo, y lo de los padres no te
preocupes, solo es mi mamá y apuesto que le caerás muy bien
Solo atine a reírme
junto a ella
Así pues esa noche
estaba frente a su casa tocando el timbre, esperaba ver a Justina, la chica que
cuidaba de ella en ausencia de su madre, pero vi aparecer tras la puerta a la señora Maria, su mamá.
-
Buenas noches Señora, se encuentra
Micaela
-
Hola, si claro pasa, tu eres
Rodrigo verdad, Mica esta por bajar, espérala en la sala, ya no tarda en bajar,
siéntate, disculpa que te deje pero estoy por salir
Me senté en el
sofá y vi desaparecer a la mama de
Micaela en la cocina, era igual a ella y supuse que así se vería dentro de
algunos años, tenía los mismos ojos y la misma mirada imperturbable.
Enseguida bajo
Micaela, tenia las mismas fachas de siempre, aquellas zapatillas que no dejaba
nunca y unos jeans apretados, me saludo con un hola, mientras corría hacia la
cocina, salio con su mama que traía un
jugo de naranja entre sus manos, su voz me dejo helado:
-
Bueno mamá ya me voy, regreso
temprano, si me pasa algo ya sabes a quien echarle la culpa – mientras me
miraba con aquellos ojos solo comparables con los de su madre
Solo atine a
sonreír y su mama también.
-
Discúlpala me dijo – a veces dice
cada cosa esta chica
Su comentario fue
de mucha ayuda
-
A lo mejor es de herencia mama –
respondió
Esta vez mi sonrisa
debió ser mayor, pues note un pequeño sonrojo en doña Maria mientras me ofrecía
el jugo de naranja
-
Ya mamá, déjate de esas cosas que
nos tenemos que ir ya
-
Esperate le dije, no quiero ser
descortés, déjame tomar esto, además estoy un poco acalorado - me tome el jugo
despacio para hacer tiempo, me despedí de su madre y salimos de su casa.
Ya afuera le
comente que su madre me había caído bien y como ambas compartían la misma
mirada, ella me dijo que parecía que yo también le había agradado; no le creí
pues pensé que eran una mas de sus bromas.
Salimos caminando,
ella me guiaba, aunque como siempre casi nos separábamos de vez en cuando, le
pregunte:
-
¿Adonde vamos?
-
Vamos al “Tótem” dicen que esta buena esa discoteca, habrá que
probar…
Tomamos un taxi y
en 10 minutos ya estábamos ahí, le dije que me esperara mientras compraba las
entradas y preguntarle por última vez si estaba segura de entrar.
-
Si pues, para eso vinimos verdad,
no me he bañado por las puras bromeó… - Y con menos ganas que antes decidí
entrar
Adentro como era de
suponer todo estaba lleno de luces y la música bailable, los del momento, los
que “están de moda”, los que escuchaban todos los muchachitos de aquel
entonces, ahí no iba a esperar que me pusieran Manson o Nirvana, nada de eso
La vi irse a la
barra por un trago, fui tras ella, mientras veía como unos chicos la miraban
con los ojos tipicos de un adolescente que mira un cuerpo bonito; me dejo pagar
su Pisco Sour.
-
Si me emborracho me llevas a mi
casa ¿ya?
-
Procura no hacerlo mujer, que tu
mama me ha confiado tu cuidado – le dije irónicamente
Y estallo en risas
– A mi nadie me cuida tarado, solo me llevas nada mas, ¿o que? ¿Quieres
llevarme hasta mi cuarto y desvestirme?
-
Pervertida, insulsa, sabes que lo
haría si fuera necesario...
Es estupido pero se
escucho gracioso en ese momento
-
Ya, ya, se supone que has venido a
bailar verdad, aun sabiendo que a mi no me gusta, - le dije - asi que mejor
busca con quien. Estoy seguro que hay muchos chicos por ahí que querrán…yo vi a
algunos babeando detrás de ti mientras veníamos a la barra
-
A ver déjame ver…- me dijo
mientras salía a la pista de baile.
La vi bailar como
tres veces con chicos diferentes, bailaba muy bien para no gustarle, regreso a
los 20 minutos hasta donde yo estaba, tenia cara de pocos amigos.
-
Vámonos de aquí! Solo hay mocosos
estúpidos que lo único que quieren es pedirme mi numero telefónico… Vámonos!
Me reí a
carcajadas, y eso la enfureció más
-
¿En verdad quieres irte?
-
Si, vámonos – respondio casi sin
mirarme
Asi que, aun
riéndome evitando que me viera, salimos a la calle
Ya afuera y para
calmar un poco su mal humor le dije:
-
Ya que estamos fuera, porque no
vamos a tomar un café, ¿que dices?
Creo que a
regañadientes pero igual acepto
Fuimos a “La Otra
Tiendecita” asi se llamaba el café-bar cerca de la disco donde estábamos, se
pidió un café Express, yo todavía reia, así que mejor decidi conversar un poco
con ella
-
¿Un café Express?, ¿Y eso?, ¿Acaso
para la resaca?
-
No – me respondió – el café tiene
que ser así, si no es Express es para maricas
Volví a sonreír por
enésima vez. Pasamos una noche entre trago y café, regresamos temprano a su
casa y nos pusimos a ver televisión: “La vita e bella” de Benigni; su mama para
variar no había llegado a casa.
Micaela se quedo
dormida en el sofá, al lado mio, no quise despertarla, la luces de la noche se
colaban por la ventana y mostraba su silueta casi felina, se le veía hermosa,
al parecer le molesto mucho el haber salido ese día, aunque en parte me sentí
culpable por ni siquiera haber intentado bailar con ella.
Trate de salir sin
hacer ruido para no despertarla, entre a su habitación y saque un cobertor para
cubrirla, pero al hacerlo, sus ojos se entreabrieron y entre sueños me dijo:
gracias por acompañarme; solo atine a decirle que durmiera ahora
Sali de su casa
rumbo a mi departamento, las luces de la Avenida Larco alumbraban una que otra
pareja que regresaban a sus casas.