Quizás mi alma necesitaba consolarse un poco, quizás no era el único, quizás no era tarde, quizás no…
Tuve que esperar
algunos días para tomar el valor suficiente para decidir coger una mochila y
salir rumbo a Cajamarca, a visitarlo.
Quizás necesitaba
mas tiempo aun para cerrar las heridas que deja la desesperación..
Una semana desde la
última llamada y de escuchar la voz de Daniela, la enamorada de Eduardo, decir
aquellas palabras que nunca olvidare; solo hoy al recordar aquellos momentos de
desolación llego a darme cuenta de lo
que significo ese momento para mí.
Aun no se como,
pero casi sin pensarlo ya estaba en Cajamarca
y despues de casi una hora y con las indicaciones de Daniela escritas en
mi cuaderno, estaba frente a la tumba de Eduardo.
Era tal y como el
nos lo había esbozado, tal y como el nos había dicho que iba a ser el lugar
donde nadie mas lo molestaría; tantas veces habíamos hablado de esto, tantas
veces habíamos rozado la muerte y ahora la tenia frente a mi, dibujada en la
persona que ahora menos la quería… que injusto.
Que extraño suele
ser a veces el sentimiento de saber que no volverás a ver a una persona con la
que compartiste tantas cosas, tanto tiempo; solo había atinado a escribir
algunas letras en una hoja y dejarla ahí, el sabría leerla en su momento, eran
casi las 6 de la tarde y el cielo anunciaba lluvia, solo me quede ahí, sentado
mirando como las nubes cambian de color, como el celeste se torna gris, como las
aves se ocultan a refugiarse de la lluvia, como la lluvia empapa todo sin darse
cuenta de las lagrimas de los que están abajo, tratando de contenerlas….
Aun aquí sigo
pensando que el que debiera estar ahí, debajo de todo aquel césped que cubria
su tumba, debí haber sido yo…
No hay comentarios:
Publicar un comentario