-¿Dónde
estoy?
Y el
murmullo quedo flotando en el aire espeso y opaco de la habitación,
como si de verdad lo hubiera llegado a pronunciar…
-Todavía
estoy vivo…-
El
alcohol y la cocaina dejan sus rezagos de malanoche, mis oídos ya no
son lo mismo de siempre; intento ponerme de pie, llegar a la cocina
para saciar la sequedad de boca que me agobia, como si el agua
calmara también la sequedad de mi alma, no siento mi cuerpo y floto
en la soledad de la habitación
- Aun
estoy vivo -
Mis
piernas no responden, intento ponerme de pie, ya casi lo consigo, me
arrastro, es en vano vuelvo a caer.
Los
fantasmas que se esconden en la oscuridad regresan a fastidiar mi
vida los escucho tan cerca golpeando con sus pasos fríos; lo sé;
por la habitación, llegarán hasta mi pecho y arrancarán mi alma
una vez mas…
Un ruido
- ¿de donde vino eso? – mis oidos ahora no son capaces de
distinguir el espacio como si todo saliera de dentro de mi cabeza, o
como si el sonido llegara a mi cerebro de manera directa sin pasar
primero a traves de mis tímpanos…
Claro es
la puerta de la sala la que da afuera del departamento abriendose;
trato de voltear mi cabeza para alcanzar a ver, casi imposible, mis
fuerzas se acaban…
Una voz
me despierta de mi letargo, mientras su mano toca mi espalda
- Y
así dices que eres mejor, ni siquiera te puedes levantar, déjame
ayudarte, yo no los defraude, solo quiero que se den cuenta de algo
que…
- ¡Cállate
de una vez maldito traidor, para que vienes de nuevo - llegue a
decir , las palabras mezcladas con la ira sonaron claramente –
Cállate de una vez, aquí nada tienes que hacer ya
- Por
lo menos déjame ayudarte a ponerte de pie – la voz de Eduardo
sonó haciendo estragos en mi cabeza victima del alcohol y la
cocaina
- ¡Déjame
en paz, lárgate de aquí, aquí ya nadie quiere verte – y la ira
hablaba por mi.
Como es
la vida de irónica que a veces nos enseña de la manera mas dura lo
que necesitamos aprender.
Eduardo
se fue ese día y yo no quise saber nada más de uno de mis mejores
amigos, aquel que había traicionado nuestro “pacto ”, solo supe
de él cuatro meses despues cuando una voz por telefono me dijo:
- Eduardo
falleció…
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