Conocí a Micaela
mas rápido que a otras personas, era bastante comunicativa, supe que había
nacido en Arequipa, pero que había vivido en muchos lugares y recién llevaba
tres años viviendo en Trujillo, tenia 17 años aunque aparentaba de mas por su
carácter, no tenia muchas amigas y menos amigos debido a su vida errante, vivía
ahora solo con su madre, y que no le hacia falta un padre, le gustaba el whisky
con hielo y el pisco sour, odiaba bailar así como cualquier intento de flirtear
de un chico hacia ella, así como también que la juzgaran por su físico, o por
ser bien parecida, ella no quería ser una de esas chicas que se preocupan por
su físico, ni una aspirante a “Miss Idiota” como solía decir, de cuerpos siliconados
que decían admirar al Papa y desear la paz mundial; era muy hábil para
expresarse y para poner en su sitio de una manera poco amistosa y
despectiva a todo aquel que intentara
propasarse con ella… solo hoy conozco el porque de su actitud; supe también que
su madre casi no vivia con ella pues solo llegaba por las noches, algunas
inclusive no llegaba por dias enteros.
Así pues nos
veíamos todos lo días en la pre durante los recesos y nos sentábamos a
conversar sobre lo que trae nuestras vidas para nosotros, tan solo 17 años y
tantas experiencias vividas, a veces las conversaciones se tornaban agrias al
punto de llegar a ser discusiones, tanto que se nos olvidaba volver a clases,
coincidíamos en que esto de la pre era una estupidez aunque discerníamos cuando
ella decía que la Universidad no era la única manera de realizarse como
persona, que no necesitaba un titulo académico para ser alguien en esta vida y
que un día cogería su mochila y se iría lejos para empezar su vida donde nadie
la encuadraría en los canones de esta sociedad clasista e “idiota”
Yo la escuchaba y
le dejaba terminar sus ideas para completarlas con las mías, que casi siempre
terminaban en carcajadas mutuas, sin darnos cuenta pasábamos mas tiempo juntos
que en clases ya sea conversando o escuchando “las cuatro estaciones” de
Vivaldi, le encantaba Vivaldi y lo llevaba siempre en su reproductor de mp3’s,
así como tambien podia escuchar Manson o algo de jazz en especial Norah Jones;
también compartíamos la afición por los libros y coincidíamos en que la mayoría
de escritores nacionales no eran muy buenos, a excepción de Vallejo y
Valdelomar , le gustaba la prosa de Ernesto Cardenal y su “Oración por Marilyn
Monroe” aunque yo le dijera que parecía mas un panfleto politiquero, nunca me
lo perdonó.
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