miércoles, 23 de enero de 2013

09. - “Confesiones de Verano”




Sucedió dos días antes de viajar hacia Ica, sucedió sin darme cuenta, sucedió cuando en Trujillo por las noches el aire es húmedo y se torna el cielo gris pronto a la lluvia, fue por la tarde, cuando solo esperaba que terminara el dia; Micaela llamo por telefono:

-          Oye ¿Puedes venir por favor? – su voz sonaba diferente, me preocupe, pense que le podia haber pasado algo, aunque si asi fuera sabria que no lo diria.
-          Está bien le dije, voy a las 8 esta bien.
-          Cuanto antes mejor, te espero a las 7 para salir un rato - y colgó

Me aliste rápido y llegue a su casa antes de las 7, Justina me abrio

-          Joven Rodrigo… a los tiempos
-          Hola Justina, ¿Micaela esta aquí?
-          Si, esta arriba, dijo que subiera en cuanto llegara
-          Vale, gracias Justina.

Estaba por subir cuando la veo bajar por las escaleras a prisa, a penas me saludo con su habitual hola, no le gustaba saludar con beso en la mejilla.

-          Vamos afuera, salgamos un rato -  oi su voz diferente esta vez, no era la misma del telefono, ahora si era la Micaela de siempre, quizas me halla equivocado pense, que tonto e ironico nos comportamos a veces cuando no hacemos caso a nuestros presentimientos.
-          Bueno, vamos, total ya hoy no hago nada

Cogio sus llaves y salimos

-          Vamos a “La Otra Tiendecita” se me antojo un helado de pecanas, vamos di que si – veía su cara y vi que sus ojos miraban los míos, ¿Desde cuando lo haría? ¿Desde cuando me miraba al hablar? Al igual que yo, ella nunca miraba a los ojos mientras conversaba, torpe de mi, no me habia dado cuenta de lo que esa mirada escondía.

Me pregunto que como estaba con lo de mi viaje

-          Supongo que bien, igual ya me acostumbrare a no tener un lugar fijo.
-          Si pues, ambos somos medio nómades, es cierto, uno se habitua – sus ojos continuaban mirandome. Asi conversamos como de costumbre, aunque aun pensaba que algo le ocurria.

Hasta que sucedió… cuando ya terminaba su helado
Se quedo callada, mientras miraba por la ventana los autos que pasaban por la avenida. Vi sus labios abrirse lentamente:

-          ¿Extrañaras Trujillo? – me pregunto sin mirarme esta vez
-          Vale, para mi es igual en donde esté – y mis palabras debieron herirla un poco más.
-          ¿Me extrañaras a mí? – y una lagrima escapo de aquellos ojos perlados.
-          ¿Extrañaras todo este tiempo juntos? – Aquellas preguntas me dejaron sin saber que decir y sin darme tiempo para hablar continuó:
-          ¿Sabes? Disculpa por no haberlo dicho antes, pero ni yo estaba segura, ni yo lo sabia o es que no lo quería aceptar, no lo se…, no se que me pasa, solo se que no quiero que te vallas, quiero seguir saliendo contigo, quiero que continúes visitandome a mi casa.
-          Me enamore de ti… y tengo miedo, discúlpame, en verdad discúlpame – y vi lagrimas en sus ojos mientras salía apresurada del Café

Uno jamas se prepara para momentos asi, jamas pasó por mi cabeza lo que Micaela me confeso ese dia, me senti culpable por no haberme dado cuenta, una vez mas queria irme de ahí…Tuve toda la noche para autoconvencerme  de que estaba confundida, que torpes resultamos a veces los hombre cuando medimos el corazon de una mujer con la misma vara que medimos los nuestros.
Ese dia debi correr tras ella, pero no lo hice, me quede ahí pensando en porque Micaela habia dicho todo eso, porque una chica con su carácter habia sido tan “debil” como para enamorarse.
Y yo, tan solo tenía dos días para volver a verla.

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