Durante un mes
estuve en Ica sin clases, vivia “adaptandome” a esta pequeña ciudad en la que
no deseaba vivir.
Ica es una ciudad
pequeña para sus habitantes, luego me convenceria mas de aquello, me sentia
atrapado en ella pues no tenia mucho que hacer mas que esperar las clases en la
Universidad; aun tenia las noches para salir a caminar, a cualquier parte donde
me lleven mis pies o entrar en uno de
los café-bar de esta ciudad, pedir un par de tragos, y nublar mi vision al punto que pareciera
estar en Trujillo de nuevo; podria ir a visitar a la familia de mi madre,
aunque haga el intento, ellos me toleran menos que yo a ellos, sus prejuicios
terminan por tacharme de mal elemento, será mejor no hacerles caso, tengo un
poco mas de tiempo para dibujar por las tardes, ver a la gente desde el balcón que
da a la calle. Micaela llamó, se que va a estudiar también, llamo una tarde
cuando estaba fuera, solo le dejo dicho a mi abuela.
Salgo a caminar con
unos cigarrillos que debo dejar pues la tos por las mañanas cada vez es peor,
con un walkman y musica de la que suelo escuchar.
Aun tengo el cd de
Vivaldi que me regalo Micaela, esta en mi maleta que casi no abro….
Mis clases
comenzaron en abril casi sin darme cuenta, buscaba nuevos “amigos”, encontre a
dos: un chico de apellido Gonzales, y Lucia, cuya presencia me recordaba a
Micaela
Gonzales era de los
chicos que al verlos la gente suele llamar desadaptados, caminaba mirando al
suelo, con las manos en los bolsillos mientras el cabello le cubria parte de la
cara, usaba jeans gastados y nunca miraba a los ojos…
Lucia, apareció
despues…
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