Micaela nunca más
quiso salir a discotecas desde aquel día, solo salíamos a escuchar música,
conciertos y a tomar café o helado; en los peores casos a quedarnos caminando o
varados en algún parque mirando el cielo mientras conversábamos, casi ya no
entrábamos a clase, le encantaba caminar tanto como a mi, sus veintiúnicas
zapatillas gastadas lo decian todo, caminábamos mucho y por todos partes,
soliamos hacer caminatas hasta la playa o por la carretera panamericana como
solia hacerlo con mis anteriores amigos, con Eduardo, Miguel y Luis, caminando
ahí mi cabeza se llenaba de esos recuerdos, recuerdos que me despertaban por
las noches, aquellos sueños que no dejan dormir, recordaba las noches de
bohemia, de musica, alcohol y drogas, de melodías que empiezan por la tarde, de
encender los amplificadores conectar las guitarras, y tocar hasta que los dedos
duelan, hasta que el cuerpo no sienta el alcohol en sangre y caer, caer, en esa
depresión propia, conversando de lo inútil de nuestro mundo que se pudre
constantemente, que renuncia a continuar, de cómo escapar, de vivir
sobreviviendo sin que nadie se de cuenta ,
y dormir donde pudiéramos.
Cada vez que los
recuerdos aparecían reforzaba mis ideas, cada día crecían mis ganas de
olvidarme de todo… todo cambiaría.
Micaela tenia su
historia tambien, tenia esos impetus adolescentes de querer cambiarlo todo,
quizás por eso me caia bien, ambos estabamos solos en este mundo de locos, y
ambos nos creíamos lo suficientemente cuerdos como para no hacer nada, teníamos
necesidad el uno del otro aunque lo negáramos, pero solo era eso, necesidad,
nuestra amistad se basaba no en la ayuda mutua si no el la diversión mutua, en
tener algo que hacer y olvidar aunque sea por ese momento que nos sentíamos… solos
Pasamos muchos
meses juntos eludiendo a los demás chicos de la Pre, entre los cuales ya se
rumoraba que nosotros éramos enamorados, lo cual desmentíamos con gran énfasis
y hasta con sobresalto, algo que Micaela odiaba era que la vincularan en una
relación sentimental, solía decir que las relaciones hombre mujer solo tenian
una base reproductiva y que todo lo demas era inventado para darle un bonito
aspecto a aquello que resultaba desagradable, coincidia con ella tambien.
No eran mis
intenciones enredarme en esos “juegos estupidos del amor” y me hizo saber que
tampoco eran las suyas.
Un día pregunto:
-
¿Tu, que piensas? ¿Qué somos
enamorados?
Reí mientras mi
vista la esquivaba
-
Estas loca mujer, yo no estoy para
esos jueguitos…
-
Vale, menos mal por un momento
tuve miedo- me dijo- pensé que ibas a intentar tomar ventaja de la pregunta, si
hubieras dudado un poco siquiera en tu respuesta ya me hubiera largado…
Ambos reímos… que
irónica fue esa sonrisa
Cuando nos
cansábamos de todo regresábamos a su casa, la cual se convirtió en casi la mía
también, veíamos películas o escuchábamos música, aunque ambos parecíamos
desconocidos ahí, pues ella se dormía en el sofá mirando televisión, mientras
yo escuchaba música en el cuarto de estudio, era un lugar bastante acogedor,
muchas veces llegue a quedarme dormido ahí para luego despertar sin saber donde
me encontraba
Desde que una vez
la dibuje sin que se diera cuenta, le gusto mucho y buscaba cualquier lugar para posar mientras decía
– Dibújame – para luego hacerla de critica de arte y ver que le gustaba o no de
mi dibujo, bebía como nunca antes lo había visto en alguna chica, sin llegar a
embriagarse, inclusive mas que yo
Sin darme cuenta en
esos meses casi había dejado de fumar como antes, alcohol, marihuana y cocaína ya
no eran tan comunes en mi vida.
Así pues pasamos
los meses de “clases en la Pre”
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